La STEHG concede los I Premios 'José Antonio Dávila'

«No sabemos lo que somos hasta que no conocemos de dónde venimos». Con esta frase, José María San Román describió la función del ente al que representa y, en parte, de los premios que por primera vez se otorgaron en el día de ayer. La Sociedad Toledana de Estudios Heráldicos y Genealógicos (STHEG) celebró en el Palacio de Benacazón un reconocimiento a la figura de uno de los suyos, José Antonio Dávila, y a diferentes entidades o trabajos que velan por la continua investigación de las ciencias heráldicas o nobiliarias, entre otras disciplinas. 

Los galardones reciben el nombre de Dávila por ser considerado «una persona proactiva» en varias áreas, entre ellas la que posicionó de nuevo en el mapa a la mozarabía toledana, tal y como mencionó en el acto el presidente de esta sociedad toledana, José María San Román. Éste también aprovechó la cita y el homenaje que le estaba brindando a su compañero para solicitar al concejal de Cultura, Teo García, que -en caso de que siga siendo partícipe del futuro Gobierno municipal- considere el nombramiento de José Antonio Dávila como Ciudadano de Honor de la ciudad de Toledo a título póstumo.

Antes de ceder la palabra a la hija del propio Dávila, San Román prometió tanto a ella como al resto de los familiares allí presentes, que estos premios «no se devaluarán». Y no solo eso, sino que se compromete a seguir reconociendo la excelencia y la calidad humana que ponga en valor «lo que fuimos y lo que seremos; lo que nos hace las personas que hoy en día somos».

Antes de proceder al fallo de los premios, Ma Carmen Dávila recogió el guante de San Román continuando con el discurso. No sin expresar antes elogios hacia el presidente de la sociedad por las palabras que tuvo hacia su padre. Ma Carmen Dávila no vio mejor homenaje para su padre que dirigirse hacia él con un texto que él mismo había redactado antes de su muerte y que no tuvo tiempo de terminar en vida para su posterior publicación. 

Sin más dilación, los I Premios 'José Antonio Dávila' recogieron tres categorías diferentes. La primera en recoger su galardón fue Aranzazu Lafuente como directora del Archivo Histórico de la Nobleza, por la promoción y la garantía de acceso a estas ciencias. Lafuente manifestó brevemente su orgullo por «trabajar por Toledo» y adelantó que pronto presentarán nueva documentación que han recibido de los Duques de Noblejas y que «llamarán mucho la atención».

En segundo lugar, en la categoría de publicación distinguida, el premio recayó sobre la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía. Lo recogió su director Ernesto Fernández, quien destacó «la osadía de premiar a una academia que no es de Toledo». 

Por último, Pablo González y Jesús Corroto recibieron el galardón por los trabajos desempeñados en la cubierta del Salón Rico. González agradeció que le hayan permitido a él y a su equipo hacer ese estudio heráldico que no estaba previsto inicialmente. Corroto, por su parte, terminó su discurso dirigiéndose a los cuatro caballeros que se ven representados en los escudos hallados en esta joya patrimonial: «ojalá nos estén viendo allá dónde estén y se sientan orgullosos de este premio». Igual que José Antonio Dávila.